sábado, 7 de septiembre de 2019

Epilogo

Siempre he cerrado mis blogs con un epílogo, en el que intento resumir la travesía realizada. De nuevo me acompaño de música, del estilo o género que mejor va al momento que vivo. En este caso son los guitarristas Paco de Lucia y John Williams los que tocan las obras que suenan en el aire. La guitarra genera un sonido de una gran calidez, y es una maravilla escuchar  a músicos como estos dos, uno tocando obras populares y el otro obras clásicas adaptadas para este instrumento.



En estos seis largos años, mi amigo Jaime Rigo me ha invitado repetidas veces a navegar con él por el Mediterráneo. Esto es un auténtico privilegio. Yo le agradezco mucho esas invitaciones que me han permitido conocer lugares paradisíacos, como en este caso de Baleares2019, cuyas calas él conoce en detalle. Es un placer haber compartido con él estas tres semanas en torno a estas dos preciosas islas de Mallorca y Menorca.




Para mi también ha sido una espléndida ocasión de conocer las costas Norte de ambas islas. Aunque lo he intentado varias veces en los últimos treinta años, la meteorología no fue favorable en aquellas ocasiones. Y yo no disponía de tiempo suficiente para esperar a que amainase el temporal.



La derrota por Mallorca empezó por su costa SW, para continuar por la larga y montañosa costa Norte. En ésta se encuentran fondeaderos impresionantes como La Foradada, ligada a la historía del Archiduque de Habsburgo-Lorena. Y la célebre cala de Sa Calobra en la desembocadura del Torrente de Pareis, que se adentra muchos kilómetros en tierra.



En esta costa está Sóller, un puerto natural con una amplia rada en la que se fondea de forma muy segura, incluso en días de fuerte mar. Es un buen refugio.



La proximidad de un temporal nos llevó rápidamente a doblar el Cabo Formentor sin poder fondear en otras calas, amplias y bonitas como la de San Vicente. Tras doblar el cabo fondeamos en la bahía de Pollensa ante el islote Formentor, justo frente al conocido hotel del mismo nombre.



De ahí nos dirigimos a Puerto Pollensa, en cuyo náutico permanecimos amarrados un par de días debido al temporal en el Canal de Menorca.



En el momento en que vimos que las condiciones mejoraban en ese paso a la otra gran isla, dimos el salto arribando a Ciudadela.



Esta ciudad está muy bien cuidada, y es un placer su visita. Es una población que refleja muy bien su gran pasado histórico.



A continuación fuimos costeando por el Norte de Menorca. Allí hay calas de gran belleza, con playas con sistemas dunares muy importantes. 



En esta la isla existe un camino costero, diseñado militarmente en el S.XIV para su defensa, que en la actualidad recorren anualmente miles de senderistas, disfrutando de la belleza de estas costas.



Y hay puertos naturales como Fornells y Addaya, que constituyen grandes refugios en caso de temporal.



Ambos son lugares muy demandados por los navegantes ya que a su belleza como fondeaderos unen la posibilidad de encontrar en tierra restaurantes con encanto. Y una gran cocina, como la deliciosa caldereta de langosta de Fornells.



Mahón fue nuestra siguiente recalada. Este gran puerto natural, el segundo mas grande del mundo después de Pearl Harbour, tiene una gran historia, reflejada en interesantes edificaciones.



El temporal que allí nos alcanzó, nos obligó a permanecer en puerto varios días, lo que aprovechamos para darnos largos paseos por la capital de la isla y su entorno.



Mahón es una ciudad que también está muy bien cuidada, con muchos rincones dignos de visitar. Tanto el paseo por las murallas que rodean la ciudad, dando al puerto, como las calles interiores proporcionan vistas muy bonitas.



Fuera de la ciudad paseamos hasta Villacarlos, la población fundada en el S.XVIII por los ingleses durante su dominación de la isla, y renombrada unos años después en honor al Rey Carlos III.



Y el segundo día que tuvimos que permanecer amarrados en puerto, fuimos a pasear por "la otra banda", es decir la orilla Norte del gran puerto.


Una vez hubo amainado el temporal procedimos a recorrer la costa Sur de la isla. 



Primero fuimos a Cala Covas. Esta cala es una preciosidad, con sus múltiples cuevas de origen prehistórico en sus acantilados. Allí conocimos a otros navegantes españoles, de Asturias exactamente.



Después seguimos costeando, viendo las extensas playas de Son Bou y Santo Tomás para llegar hasta Cala Excorxada y Cala Trebeluja. 



El último día en esa costa del Sur de Menorca visitamos las maravillosas calas de Mitjana, Macarella, Macarelleta y Turquesa. En una distancia de cinco escasas millas existen ocho preciosas calas, con aguas absolutamente cristalinas.



Prácticamente a la altura de Cabo Dartuch iniciamos el salto a Mallorca, arribando a Cala Guja. Esta es una cala con una inmensa duna.



Ese día atracamos en el cercano puerto de Cala Ratjada, a pesar de que ese puerto esta abierto a los vientos y mar del SE, que imperaban ese día.



Después, en una singladura con fuerte mar y viento, continuamos por la costa de levante, arribando a Porto Cristo. La maniobra de atraque fue dura, porque el canal del puerto canalizaba el viento amplificando su intensidad.



Ya en la zona costera de Calas de Mallorca, ademas de Cala Falcó visitamos Cala Barcas, famosa por el color turquesa de sus aguas y su cueva con estalactitas. Y recalamos en Cala Magraner, antes de dirigirnos a Porto Colom, en cuya amplia ensenada amarramos a una boya. Este es otro gran puerto natural de este archipiélago.



La siguente singladura nos llevaría a calas tan bonitas como Cala Estreta, Cala Sa Nau y Cala Mitjana.



Y despues visitamos brevemente las tres calas que constituyen Cala D´or, para recalar finalmente en Cala Mondragó. Esta cala merece una larga estancia en ella. Fue la cala en la que mas barcos fondeados encontramos en esta travesía.



La ultima singladura por esta costa Este de Mallorca nos llevó a ver en primer lugar Cala Figuera. Esta es una maravillosa cala, con un pequeño puerto pesquero, en el que caben pocos veleros.



Después viene Cala Santanyi, bonita aunque algo urbanizada, y Cala Llombart. A ambas las separa el farallón de Es Pontas. 



Esta es una costa rocosa en la que la fachada de la costa se abre para dar paso a cada de esas calas. Es una costa, por ello, en la que se practican deportes de escalada sobre el mar.



A continuación existen unas calas pequeñas, y poco conocidas como son el Caló del Moro o la cala Almonia.



Así nos fuimos acercando a Punta Salinas, el extremo SE de Mallorca. Primero buscamos un fondeadero pasada la Colonia Sant Jordi, pero tuvimos que regresar a las playas frente a su puerto debido al viento y mar que teníamos en Es Trench.



Y ahí fondeamos para pasar la última noche, antes de arribar a Palma.



Al día siguiente, doblamos el Faro de Colonia Sant Jordi,  dirigiéndonos a la Bahía de Palma, y arrumbando a esta preciosa ciudad mediterránea.



Asi concluyó esta travesía por las dos grandes islas baleares, en las que se encuentran 211 calas o fondeaderos. Ambas islas son un paraíso para los navegantes.



La próxima travesía PaificoSur2020

En el mes de Marzo 2020 he realizado una nueva travesía, esta vez en el Pacífico Sur, entre Algarrobo, población al Sur de Valparaíso (Chile...