La meteorología nos ha permitido navegar por las costas Norte tanto de Mallorca como de Menorca, lo que es una delicia. Los temporales que suele haber en Baleares fuera de la época estival, no suelen favorecer la navegación por sus costas septentrionales, por lo que ha sido maravilloso el haber podido visitarlas en esta ocasión.
No hemos de olvidar que en este archipiélago - incluyendo las islas de Ibiza y Formentera - tenemos cerca de 300 calas y fondeaderos, ademas de casi 50 puertos. Esta extraordinaria cantidad de lugares de recalada convierten a este archipiélago en un paraíso para los navegantes. Por ello, no es de extrañar la gran afluencia de embarcaciones en la época estival que acuden a él. Y ello, sin olvidar la hospitalidad de sus habitantes, y los maravillosos paisajes del interior de ambas islas.
La enorme densidad de calas conlleva un doble problema a la hora de recoger información para el blog. En primer lugar, la denominación geográfica de los lugares varía según la cartografía utilizada. Este problema es bien conocido por los servicios geográficos militares de todos los países, ya que las denominaciones de los accidentes geográficos varían mucho según las fuentes, locales, regionales o nacionales, utilizadas. Para este blog he escogido una cartografía náutica algo antigua, de hace unas décadas, por ser muy clara. Cartografías mas actuales de las islas de este archipiélago muestran, en algunos caso, denominaciones - localismos, o no - diferentes a las aquí reflejadas. El segundo problema debido a esa densidad de fondeaderos es la necesidad de un registro continuo de las calas visitadas al estar éstas tan próximas. Y tenemos que las fotografías captadas en dichas calas difieren temporalmente poco en gran parte de los casos. He intentado preparar adecuadamente los materiales de este blog, para evitar esas posibles, y desagradables, confusiones.

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