A las 08.00 HRB el cielo estaba muy cerrado, la temperatura había subido hasta los 20º C, con una humedad relativa del 52% y una presión atmosférica de 1016 mb.
Poco a poco, van zarpando los veleros que han pasado la noche en este canal entre Isla Colom y Menorca. Algunos de ellos habían anclado cerca de la población de El Grao, ya en Menorca. También vemos como en la zona mas estrecha del pasaje entre ambas islas se encuentran hasta cinco motoras con poco calado.
Nosotros levamos ancla a las 09.30 HRB, arrumbando a Punta del Esperó, donde se encuentra la Mola, en la entrada a Mahón.
Media hora después de zarpar hemos pasado frente a Cala Mesquida, célebre cala en esta parte de la isla.
Esta es una cala bastante urbanizada, pero con una buena playa de arena, como todas las playas menorquinas.
Quince minutos mas tarde doblábamos Punta del Esperó, en la península de La Mola. Este cabo es la posición mas oriental de España, siendo la situación (38º 52´,6 N, 004º 15´,6 E). En lo alto del acantilado se divisa alguna batería de costa del acuartelamiento que allí existe.
El gran puerto de Mahón es el segundo puerto natural mas grande del mundo, después de Pearl Harbour, y está en el centro del Mediterráneo occidental. Por ello, no es de extrañar el gran interés que ha suscitado a lo largo de la historia desde tiempos de los fenicios.
De todos esos imperios, fue Roma el que dejó la huella mas importante. Ese imperio que comprendió muy bien su posición estratégica y sus enormes posibilidades militares.
Como en todo gran puerto de mar, a la entrada existe un monumento en honor de los caídos en su defensa.
Hoy es un día de regatas, y vemos salir la zodiac con las balizas que definirán el campo de regatas. Por ahora apenas hay viento, pero se espera que éste suba, y permita estas competiciones.
Cerca de la bocana del gran puerto nos encontramos con la Isla del Lazareto, la cual dejamos por estribor. En ella el Conde de Floridablanca, ministro de Carlos III, ordenó a finales del S.XVIII la construcción de un gran lazareto, el cual estuvo en activo hasta principios del S.XX. Hoy en día es una residencia para el personal del Ministerio de Sanidad español, y lugar de celebración de congresos y otros grandes eventos.
Poco a poco van saliendo las distintas clases de veleros hacia sus respectivos campos de regatas.
Al avanzar hacia el interior de Mahón, pasamos por delante de Villacarlos. Esta población fue construida por los ingleses durante su dominación, y que denominaron Georgetown, en honor a su rey Jorge III. Diez años mas tarde, en 1782, al recuperar España la isla, se cambió su nombre por el de Real Villa de San Carlos, en honor a Carlos III. Este nombre pasó a abreviarse a Villacarlos.
Tras los optimist salieron los 470, siempre remolcados por una zodiac.
Según se va avanzando por este gran puerto se encuentra otro gran islote interior, la Isla del Rey o del Hospital. Es una isla de 4 ha de extensión, en la que desembarcó el rey Alfonso III en 1287 para conquistar la isla a los musulmanes. En dicha isla los ingleses construyeron en el S.XVIII un hospital militar que estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo pasado.
A las 11.40 HRB atracábamos en el Club Marítimo de Mahón, en el amarre que nos habían indicado por radio, situado en la Punta de Cala Figuera. Nuestra posición era (38º 53´,43 N, 004º 16´,6 E), justo delante del paseo marítimo.
Las vistas desde esa posición son impresionantes. Tanto de la isla del Rey, como de la orilla de levante. En esa parte de Mahón es donde está la Golden Farm, que fue la residencia del almirante Nelson durante la última dominación inglesa.
Tras recoger todo a bordo, hemos ido a dar un paseo por la ciudad. Y a la hora de comer hemos escogido un pequeño restaurante, Can Joanet, en el paseo marítimo frente al edificio de la autoridad portuaria. Allí justo está el que hace años era el muelle comercial en el que atracaban los ferries que conectan Menorca con Mallorca y con la Península. Hoy en día, dichos ferries tienen un nuevo muelle al final del puerto, cerca del fondo de saco.
Hemos comido platos típicos, en concreto canelones con sobrasada y "pescaditos de la barca", es decir, recién pescados. Para beber una buena sangría, que aquí denominan sangría de vino para diferenciarla de otra que elaboran con cava. Y de postre profiteroles y sorbete, seguidos de café.
A las 18.00 HRB, después de una buena siesta hemos regresado a la ciudad. Es una ciudad muy agradable, con bonitas calles y con edificios propios de la capital de una isla.
Hay palacetes antiguos, todos los cuales parecen estar bien conservados, y que dan una magnifica imagen de esta ciudad.
También hay edificios que han cambiado su función original, como es el caso del actual mercado, un antiguo convento. El mercado mantiene el claustro, aunque convertido ahora en una galería comercial.
Esta es una ciudad muy influenciada por ser una importante base naval, además de su no menos importante puerto comercial, y de ser la capital administrativa de la isla.
Por la noche hemos ido a cenar a una pizzeria en el paseo marítimo, ya que se había metido viento frío del Norte, y así estábamos cerca del barco para el regreso a bordo. A las 22.00 HRB el viento era de casi 20 nudos, propio del temporal que había entrado.





















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