Poco a poco se fueron abriendo las nubes, hasta que a media mañana el día quedó soleado con algunas nubes altas.
El plan para hoy era tranquilo, conociendo esta población y su entorno, además de comer una caldereta de langosta, plato típico de Fornells.
Primero hemos tomado el desayuno de siempre a bordo: café con leche, zumo de naranja, tostadas de pan con aceite, sal y tomate acompañadas de queso en lonchas y fiambre, y también tostadas con mantequilla y mermelada.
A las 09.40 HRB hemos botado la zodiac, montando el motor fueraborda. Después de todos los meses pasados había que comprobar que había invernado bien, verificando su funcionamiento. Y así el bote quedó amarrado al púlpito de popa para utilizarlo mas tarde.
Hora y media después subimos a bordo de la zodiac, para dar primero la vuelta a la isla de Sargantana. Hemos empezado por la punta Norte, para salir por el Sur, en sentido de las agujas del reloj. En el Sur hay un pequeño embarcadero que da servicio a la casa existente allí. Ahí está el paso entre esta isla y el islote de Rabells, paso con apenas calado, pero suficiente para los botes.
A continuación hemos ido hasta el pequeño pantalan flotante para botes que hay en la orilla junto al pueblo.
En ese lugar, como en tantos otros de esta gran cala, las aguas son cristalinas, con ese precioso color turquesa tan típico de Menorca. Pero son aguas muy someras.
La Cala Fornells es como una gran laguna, y en ella se practican muchos deportes náuticos como el piragüismo o la vela ligera.
Una vez en tierra, hemos recorrido la población, que en su origen fue un pequeño pueblo pesquero. Hoy en día es un lugar muy turístico, que ha mantenido el estilo de las edificaciones de siempre.
Así fuimos andando por la orilla occidental. En ese camino existen antiguas fortificaciones para la defensa de la cala. Son restos de otros tiempos en los que había que mantener ese tipo de equipamiento militar.
Cala Fornells tuvo un protagonismo especial en la tercera invasión inglesa, aunque la presencia de vientos adversos obligó a las tropas inglesas a desembarcar en la cercana Cala Addaya en primer lugar, antes de volver a ella para su invasión.
Nosotros anduvimos hasta el extremo Norte, cerca del Cabo Fornells que marca la entrada a la cala. Allí se encuentra una torre de defensa de los tiempos británicos, la llamada Torre de Fornells. Ésta está en muy buen estado, y se puede visitar, estando muy bien documentada: tanto la historia de la torre en sí, como su arquitectura interior, y la función de las diferentes estancias.
La posición de esta torre es estratégica, y las vistas desde ella son magníficas, tanto del Cabo de Caballeria como de la entrada a la cala y el interior de ésta.
En el paseo de subida nos encontramos con una pequeña cueva con un altar dedicado a la advocación de la Virgen María.
Durante la bajada al pueblo también se tienen buenas vistas de la laguna, y de la isla de Sargantana en su centro.
Después, hemos paseado por la población, por sus calles, viendo algunos estrechos callejones llenos de encanto. Ha sido un paseo muy agradable, viendo sus bonitos blancos edificios.
En Menorca existe la costumbre bastante extendida de blanquear también los tejados de las casas, aunque sean de teja roja.
Era la hora de comer, y Jaime había reservado mesa en Es Cranc, un restaurante clásico con una excelente cocina. Íbamos a tomar la célebre caldereta de langosta, sin la cual no se puede marchar uno de Fornells. Aquí la preparan maravillosamente. Y tomada al estilo tradicional, con finas rodajas de pan en el fondo del plato, es una delicia.
En la fachada de este restaurante destaca el canalón para la bajada del agua de lluvia, en forma de zig-zag. Este elemento arquitectónico es empleado en bastantes casas de este pueblo.
Tras la comida, a las 14.45 HRB, hemos regresado al embarcadero en el que teníamos el bote, para volver al barco a descansar. La zodiac quedó después amarrada en el púlpito de popa, a la espera de ser izada.
Dos horas y cuarto mas tarde se ha acercado un bote, cuyo marinero nos ha indicado que la boya que habíamos cogido era particular, como todas las de este campo. Las boyas del Consell de la isla para los barcos visitantes en verano, todavía no habían sido colocadas, por lo que debíamos abandonar este campo de boyas. Nos señaló una zona a un cuarto de milla al Sur, donde podíamos anclar sobre fondo de arena. Y así hicimos.
Ahora nuestra situación era (40º 02´,65 N, 004º 07´,78 E), algo mas cerca del pequeño Club Náutico de Fornells. Desde nuestra posición se veía perfectamente el monte Toro, situado en el centro de Menorca, dominando toda la isla.
A las 19.00 HRB hemos izado la zodiac, tras quitar el fueraborda y colocarlo en su soporte en popa. El bote ha quedado estibado en cubierta, en su posición a proa.
El resto de la tarde lo hemos dedicado a leer, y también a pasar notas del cuaderno de notas a mi cuaderno de bitácora. Esta noche hemos tomado fruta para cenar.





















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