sábado, 13 de julio de 2019

Dia 4 Singladura a Formentor

Esta mañana temprano, a las 06.00 HRB, la presión atmosférica había bajado hasta los 1012 mb, con una temperatura algo inferior, de 15º C, a la de los días pasados. El cielo estaba casi todo cubierto, y en la ensenada de Sóller todo estaba en calma. Veremos que nos depara esa bajada del barómetro.

Después de desayunar, y tras recoger la mesa y la cocina, nos hemos preparado para zarpar. Hoy teníamos planeado navegar hacia el cabo Formentor y fondear cerca de él para pasar la noche, dejando así para mañana la entrada en la bahía de Pollensa.



A las 08.40 HRB hemos levado ancla, saliendo de este precioso puerto natural. El cielo ya se había despejado casi completamente, teniendo viento flojito y mar rizada.



Esta costa al Norte de Sóller es mas montañosa que la parte septentrional, existiendo acantilados mas elevados.



A esta hora de la mañana siguen faenando los pequeños pesqueros locales. Ellos conocen bien los caladeros pegados a la costa, donde pueden capturar las piezas que han de llevar a la lonja diariamente.



Poco a poco vamos aproximándonos a Cala Tuent, una preciosa cala en la que entramos a las 09.30 HRB. En ella hay una bonita playa de arena blanca.



En su extremo Sur existe una edificación muy sencilla, con un pequeño embarcadero.




Y en la ladera del monte, en un alto, existen otros edificios, que están perfectamente mimetizados con el paisaje. Desde ellos se tiene una magnífica vista de la cala.



La siguiente cala que nos encontramos es la mítica Sa Calobra. La primera vez que descubrí esta cala, aunque accediendo a ella desde tierra, me maravilló el paisaje del Torrente de Pareis que desemboca en ella. Eso fue hace mas de cincuenta años, y no he podido olvidar nunca su imagen.



Desde la playa existe una camino que se adentra en tierra firme durante kilómetros. es un camino precioso, que siguen muchos caminantes. Desde la mar, la imagen es mas impresionante, al completarse la perspectiva con el azul turquesa de las aguas someras junto al acantilado.



El acceso por carretera desde tierra es, hoy en día, algo complicado debido a la estrechez de dicha carretera, la cual baja curva tras curva desde una cota alta. En verano es muy grande la afluencia de visitantes, con el consiguiente tráfico de turismos y autocares.



Al venir tantos turistas a esta cala, se han construido diversos chiringuitos para atenderlos adecuadamente. Abajo, a nivel del agua, se observan las antiguas casas que existían en este lugar hace cincuenta años.



Media hora mas tarde, después de abandonar Sa Calobra, estábamos en situación (39º 52´,88 N, 002º 50´,44 E). El viento del NE había subido a fuerza 4, y teníamos marejadilla. Desde la mar se veía como se iban formando nubes poco a poco, las cuales iban cubriendo las cumbres cercanas.



Eran las 11.15 HRB cuando se ha acercado, por babor, un gran delfín solitario. Sin duda ese es un lugar en el que existe bastante pesca, ya que solo ha emergido un par de veces, desapareciendo después bajo el agua.



A las 12.15 HRB doblábamos Punta Topina, para entrar en Cala Castell, donde fondeamos diez minutos mas tarde, en situación  (39º 55´,94 N, 003º 01´,98 E). El viento seguía siendo fuerza 4, con rachas de mas de 25 nudos. La meteo estaba cambiando, sin duda.



En esta cala solo hay una casa a pie de playa, casa que estaba solitaria. Junto a esa edificación hay un cartel en varios idiomas, incluyendo el alemán y el inglés, indicando que éste es un coto privado de caza.  En este lugar no existe cobertura telefónica alguna, lo que garantiza su perfecto aislamiento.

Estando fondeados ha llegado un coche hasta la playa, con una pareja y dos niños pequeños. Han estado una hora larga, sin bañarse ya que la temperatura ambiente, de apenas 20ºC, no era muy adecuada para el baño.



Aquí hemos tomado el aperitivo, a base de salchichón, patatas fritas y snacks, con vino tinto mallorquín. Y a continuación hemos tomado una ensalada mixta, seguida de pollo al horno con cama de tomate y cebolla acompañado de patatas. El vino ha sido el buen blanco José Pariente 2018. De postre fruta y café con ron mallorquín, marca Amazona (de 53º).

A las 14.45 HRB hemos levado ancla, viendo al salir de la cala como el viento había subido a fuerza 5, y la mar estaba entre marejadilla y marejada. Por ello no hemos entrado en calas tan conocidas como la de San Vicente, un importante centro turístico del Norte de Mallorca.



Su ensenada esta abierta a los vientos del NE, justo los que en ese momento teníamos.



Algo mas tarde hemos pasado delante del islote Colomer, islote separado de la costa por un estrecho pasaje.

Antes de llegar al Cabo Formentor hemos pasado, a las 16.05 HRB, frente a Cala Figuera, otra conocida cala mallorquina. Al estar ésta también abierta a los vientos de componente Este, teníamos claro que no debíamos permanecer esta noche en esta parte de la isla.



Eran las 16.35 HRB cuando doblábamos Cabo Formentor, pasando bajo su faro. Y ya empezaba a lloviznar.



Ya en la bahía de Pollensa, hemos arrumbado al islote Formentor en busca de refugio de mar y viento. Y fondeábamos al Oeste de aquel a las 17.40 HRB, en (39º 55´,48 N, 003º 08´,40 E). 



Justo cinco minutos después de terminar nuestra maniobra, ha arreciado la lluvia, con un gran chubasco, el cual ha reducido fuertemente la visibilidad.



Con esa lluvia baja también la temperatura ambiente, resultando algo desagradable el permanecer en la bañera.



Este es un lugar precioso, justo delante del Hotel Formentor, célebre por los personajes que por él pasaron. Entre ellos destaca Sir Winston Churchil, quien se alojó en él durante varios veranos de los años 40 del siglo pasado.



Con esa lluvia solo nos quedaba la opción de estar dentro, en la cámara, leyendo o escribiendo. Y si además la música acompaña, mucho mejor. Hemos escuchado coplas de Carlos Cano, y preciosos pasodobles. Decía Mª Dolores Pradera, la gran señora de la canción, que "bailar es soñar con los pies". Y los pasodobles siempre mueven el cuerpo del oyente, ayudando a esa ensoñación corporal.



Ha habido momentos en los que la lluvia solamente dejaba ver el faro de la Punta de la Avanzada, cerca de Puerto de Pollensa.



Pasadas las doce de la noche seguía lloviendo con bastante intensidad. Y nos retiramos a descansar.

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