viernes, 2 de agosto de 2019

Dia 18 Arribamos a Porto Cristo

Como nos temíamos ayer, el muelle de tránsito es un mal amarre con vientos y mar del SE. El movimiento y el ruido de la ola contra el muelle ha agitado el barco toda la noche. Y así ha continuado a primera hora de la mañana. El barco parecía una coctelera.

A las 08.00 HRB la temperatura era 19º C, la presión atmosférica había bajado hasta los 1002 mb, el viento era fuerza 6, y teníamos bastante ola dentro del puerto.



Hoy hemos desayunado dentro de la cámara, no en la bañera como de costumbre. La pregunta que nos hemos hecho de forma insistente es si zarpar o no, teniendo en cuenta los posibles fondeaderos en esta costa de levante, y con este viento y mar.



A las 10.30 HRB hemos decidido zarpar, y quince minutos mas tarde hemos soltado amarras, con la mar entrando fuerte en el puerto. El viento se mantenía en fuerza 6, con marejada. El barómetro había bajado 1 mb mas, hasta los 1001 mb, y el cielo estaba totalmente cubierto.

A las 10.50 HRB hemos izado génova, y quitado motor, para navegar a vela dando varios bordos.



En Cabo Vermey, estando en (39º 41´,31N, 003º 28´,86 E), hemos arrumbado Punta Amer, tras arriar vela, y metiendo motor de nuevo. 



Hemos pasado a cierta distancia por calas que, con buenas condiciones de viento y mar, son muy agradables. Así hemos navegado frente a Cala Bona y Cala Millor, y otras mas pequeñas. 

A las 13.30 HRB entrábamos por la bocana de Cala Manacor, con vientos fuerza 5, y fuertes rachas de hasta 30 nudos. 



Al final de esta cala está Porto Cristo, con un club náutico y un puerto deportivo de la autoridad portuaria de Illes Balears. Quince minutos mas tarde, esperando en la luz roja del puerto interior, el marinero del puerto de IB, nos ha indicado por radio que nos dirigiésemos a un amarre frente a las oficinas, donde él nos estaría esperando. Dicho amarre, el núm. 10, está muy cerca de la zona de las golondrinas, hoy todas en puerto. La dársena del puerto canalizaba el viento entrante, alcanzando éste mas intensidad que fuera en la costa. Así, ya vimos que la maniobra de atraque no iba a ser fácil.



El amarre en el que debíamos entrar estaba entre dos veleros de una eslora algo menor a la del Roc Blanc II. Uno era un charter de Palma, el Via Mare, que estaba situado el primero según se entra en la dársena. Al otro lado estaba el Impuls, un barco alemán. Ambos estaban amarrados de proa, como suelen hacer los navegantes alemanes, en lugar de lo habitual que hacemos los españoles, que amarramos de popa. Los alemanes llaman a nuestra forma de amarrar ,,römisch katholisch", o sea, "católico romano" por ser propia de un país con esta tradición cristiana. El barco vecino al Impuls, situado mas al interior de la dársena, era el velero gallego Nemeida, de casco negro y de eslora semejante a la nuestra. Este velero estaba amarrado de popa. Al estar amarrados de proa los dos barcos mas próximos, las amarras a sus muertos limitaban mas de medio metro la entrada al espejo de agua del punto núm. 10. Y esto en las condiciones de viento reinante era un problema añadido.

Al iniciar nuestra maniobra, ciando para entrar en nuestro amarre, el motor de proa no respondió con suficiente potencia para compensar el efecto de las fortísimas y largas rachas que había. Por ello, abortamos el primer intento, procediendo a intentarlo de nuevo. En esta ocasión, tampoco el motor de proa aportó la potencia necesaria, y el viento nos llevó contra la popa del Via Mare, enganchándose nuestra hélice en el cabo de su muerto de babor. El viento siguió empujando nuestra proa a levante, y así nuestro costado quedó suavemente apoyado contra el espejo de aquel barco. 





Entonces el marinero del puerto subió a su bote, y con su ayuda pudimos lanzar un largo cabo a la cornamusa de proa del Nemeida. Después un joven saltó al Vía Mare para aflojar la guía enganchada de su muerto, y amarrando el barco con la amarra de estribor del muerto. De esta forma ya se podía desenrollar el cabo enganchado en nuestra hélice. Una vez firme el Roc Blanc II, Jaime saltó al agua, y buceando libró con rapidez, aunque con esfuerzo, el cabo. A continuación halando el cabo que habíamos sujetado en el Nemeida, y con ayuda del bote del marinero que empujaba nuestra proa, hemos recuperado la perpendicular respecto al muelle. Entonces hemos procedido a meter "a mano" el barco en el amarre. Para finalizar la maniobra, el marinero se ha acercado al Nemeida, librando nuestro cabo, el cual hemos recuperado rápidamente.



A las 15.00 HRB concluíamos la maniobra, quedando amarrados en (39º 32´,41N, 003º 20´,1 E). Después hemos comido a bordo, tomando como plato principal solomillos de cerdo, con guarnición de arroz.

Por la tarde hemos descansado a bordo. A las 18.00 HRB se ha caído totalmente el viento, iniciando el barómetro una lenta subida. Y mientras Jaime iba a dar una vuelta por la población, yo me he quedado pasando las notas al Cuaderno de Bitácora.

Hoy ha sido un día intenso, así que nos hemos retirado pronto a descansar. 

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